A pesar de que fue el lunes 14 de octubre de 1957 la fecha en la que se produjeron las “dos grandes riadas”, dos días antes, el sábado 12 de octubre, comenzaba a llover de manera intensa en la ciudad de Valencia y en los alrededores. Uno de los mejores documentos históricos de aquella época, sin ninguna duda, es el libro de “Hasta aquí llegó la riada” de Francisco Pérez Puche, con todo tipo de detalles y fotografías e ilustraciones de Francisco Pérez Aparisi.

“. . .El sábado 12 de octubre de 1957 estuvo lloviendo intensamente sobre la ciudad. Al día siguiente, domingo 13 de octubre, amaneció desapacible aunque llovió poco y sin intensidad. Aún así, aquel día, el periódico Las Provincias ya anunciaba “El cauce del Turia venía crecido, aunque no de modo alarmante”. En algunos pueblos del interior de la provincia estaba lloviendo desde hacía treinta horas. Lliria, Segorbe, Chelva, Requena y Buñol habían recibido precipitaciones de 500 litros en los últimos 2 días. Los ríos Palancia y Mijares en Castellón más el barranco del Carraixet y los ríos Magro y Turia en Valencia estaban creciendo de manera alarmante. A las 21 y 30 de la noche del domingo 13 se recibieron las primeras llamadas de alarma en Gobierno Civil, anunciando desde Pedralba y Vilamarxant la crecida del río. A las 11 de la noche, se decidió dar la voz de alarma a la Guardia Civil, Policía, vigilantes y serenos de Valencia para que estuvieran en situación de alerta. Curiosamente en Valencia no llovía en esos momentos. . .”

(“Hasta aquí llegó la riada” de Francisco Pérez Puche).

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“Hasta aquí llegó la riada” de Francisco Pérez Puche.

La gran riada del 57, a la que se le conoce como “la riuà”, trajo consigo la remodelación total de la ciudad y un planteamiento diferente de canalizaciones e infraestructuras del Cap i Casal.

Varios meses después de la terrible catástrofe, aquella que dejó la cuenca del río Turia, a su paso por la ciudad de Valencia, y que causó, al menos, 81 muertos, además de cuantiosos daños materiales, el planteamiento del Gobierno central y demás instituciones, incluido el entonces alcalde de Valencia Tomás Trénor Azcárraga, abordaron el desvío del río Turia fuera de la ciudad, desviación que ya se venía contemplando como una gran opción y solución a posibles futuros desastres. De aquel planteamiento, y final solución, tenemos hoy en día el gran antiguo cauce del Turia, un pulmón verde que cruza la ciudad de punta a punta donde la gente pasea, practica deporte o desconecta, dejando atrás no solo la riada del 57 o las futuras que pudieran haber, sino también enterrando aquellas de los siglos anteriores. Cabe mencionar que, tras la riada, ante la tardanza de las ayudas por parte del gobierno, el alcalde de Valencia, Tomás Trénor Azcárraga, se enfrentó a Francisco Franco, el cual le destituyó, pero el alcalde logró su objetivo ya que a partir de sus críticas se agilizó la ayuda a la ciudad y el proyecto del Plan Sur.

Se sabe, por ejemplo, que en los registros de los 636 años transcurridos desde 1321 (con los “Llibres de Consell”), hasta 1957, se han contabilizado 24 episodios de riadas en Valencia, en los años 1321, 1328, 1340, 1358, 1406, 1427, 1475, 1517, 1540, 1581, 1589, 1590, 1610, 1651, 1672, 1731, 1776, 1783, 1845, 1860, 1864, 1870, 1897 y finalmente 1957.

Dado el gran desastre de la última riada, la del 57, el Gobierno decidió elaborar un plan de defensa de Valencia que minorase los daños por avenidas. De aquel planteamiento, se elaboraron tres soluciones: la Norte, Centro y Sur. La primera suponía el desvío del río hacia el Norte, uniéndolo al barranco de Carraixet. La segunda suponía la mejora del trazado urbano existente junto con la construcción de un embalse en Vilamarxant y la tercera, la Solución Sur, la más costosa y colosal, suponía excavar un nuevo trazado desde las afueras de Quart de Poblet hasta el norte de Pinedo, cruzando por medio de l´Horta de Valencia.

Los trabajos se aprobaron, finalmente, por Consejo de Ministros del 22 de julio de 1958, siendo las Cortes Españolas, en la Ley 81 de 1961, las que establecieron las directrices de financiación del Plan Sur de ordenación de Valencia y su comarca basado en la Solución Sur. La Dirección General de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas (MOP) adjudicó las obras a la unión de empresas CYT (Cubiertas y Tejados) y MZOV (compañía de construcciones del Ferrocarril de Medina del Campo a Zamora y de Orense a Vigo), comenzando los trabajos en febrero de 1965, bajo la dirección de la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Asimismo, durante todo el tiempo que duraron las obras, se estableció que todas las cartas y paquetes postales que se remitían desde Valencia tendrían que llevar un sello adicional de correos por valor de 25 céntimos de peseta, para con ello sufragar en medida la importante obra hidráulica. Resumido: aquella medida, que partía desde Valencia, fue la que sufrago en gran parte aquellos proyectos (vamos, que los valencianos pagamos nuestro propio plan).

Las obras del desvío de río concluyeron el 22 de diciembre de 1969 oficialmente, realizando entonces el jefe del estado Francisco Franco una visita a las obras del Plan Sur, dándose por terminado, y quedando pendiente solo algunos remates en viales, ajardinamientos y pequeñas obras. Hacia 1973 están finalizadas las obras y ya dejan de pasar las aguas por el viejo cauce del Turia y lo hacen por el Nuevo Cauce.

Con el tiempo, se modifican los viales marginales de tal manera que pasan a ser la V-30, quedando el marginal derecho en dirección al mar y el marginal izquierdo en dirección al interior, adaptándose a este sentido único los diversos enlaces existentes y protegiendo a Valencia contra futuras avenidas.

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Vista del río Turia a su paso por Valencia durante el día 15 de octubre de 1957. Foto realizada por autor desconocido, probablemente desde la finca Ferca, esquina Paseo de la Pechina con Gran Vía Fernando el Católico. Escaneado por Talayuelo. Autor de la fotografía desconocido.

Atención al siguiente reportaje de Canal 9 de 25 minutos para comprender aquellos días y lo ocurrido posteriormente: 

A pesar de esto, un estudio que realiza el Ateneo Mercantil de Valencia, concluye que el período de retorno o intervalo de recurrencia de una riada en Valencia es de una media de 27 años, donde daban para 2014 o los años cercanos venideros, una alta probabilidad de que en breve haya una gran avenida del río Turia, pidiendo, además, una remodelación de todo el planteamiento de los planes realizados en el pasado por no cubrir las expectativas planteadas en caso de un nuevo desastre (el Nuevo Cauce, quizás, no podría evacuar una riada como la de 1957, según el estudio).

Pont de fusta

Actual ubicación del Pont de fusta

Volviendo a los hechos de aquellos días en 1957, ya el día 13 de Octubre se dieron precipitaciones de más de 300 mm en buena parte de la cuenca (361 mm en Bejís, aunque esta población está ubicada en la cuenca del río Palancia, es decir, fuera del área drenada por el Turia), que continuaron el 14 con más de 100 mm. De aquellas lluvias se originaron dos ondas de crecida sobre Valencia en la conocida como la gran riada del 57:

– La primera de 2.700 m³/s y una velocidad media de 3,25 m/s.

– Ya el lunes, la segunda, más violenta, de 3.700 m³/s y 4,16 m/s, inundando la mayor parte de la capital valenciana.

Sin embargo, hay estimaciones mucho más grandes sobre los datos de la época, dando a entender que aquella riada pudo ser una catástrofe mayor.

“. . .Poco después de la medianoche del lunes 14 de octubre, los troncos flotantes empezaron a taponar los ojos de los puentes de la ciudad. Las alarmas empezaron a sonar y los guardias y vigilantes a alertar a la población. Y entonces el Turia rompió el límite, el agua comenzó a desbordar el pretil del río y las primeras olas inundaron las calles. Y en ese momento comenzó a llover con furia. La gente comenzó a retroceder del río que crecía de forma amenazante. Las aguas chocaban contra los puentes y hacían saltar olas de más de un metro. Entre las doce y la una de la madrugada el caudal creció más de dos metros y aumentó su furia. A la una y media el Turia llevaba más de 1000 metros cúbicos por segundo y el agua superaba por dos metros y medio su nivel habitual. En la presa de Manises se informaba que el nivel del agua era siete metros superior al normal; en Mislata había triplicado su ancho natural. . .” 

(“Hasta aquí llegó la riada” de Francisco Pérez Puche).

Como habéis podido leer, la zona próxima a la Catedral quedó libre de las aguas, lo que demuestra lo acertado del emplazamiento original. Es posible que esta zona, algo más elevada, sea el motivo por la que el cauce del Turia formó una amplia curva a manera de semicírculo en torno a la ciudad, a la cual rodea hacia el norte, quedando esta zona de la Catedral en el centro.

Calle Sagunto

Calle Sagunto

En cambio, la zona de la calle de las Barcas, cuyo nombre obedece a que constituyó un atracadero para las embarcaciones que remontaban el Turia en la antigüedad, no sólo se inundó, sino que los colectores de drenaje actuaban como surtidores al quedar el nivel de las aguas del río por encima de la calle, agravando así los enormes daños ocasionados por la inundación.

“. . .El agua potable perdió presión y comenzó a manar sucia. La electricidad faltó en la mayoría de los barrios. Los teléfonos se colapsaron. Docenas y docenas de tapas de alcantarillado fueron despedidas por los surtidores que comenzaron a vomitar agua sucia sobre las calles. Gran parte Valencia quedó bajo el agua y la inundación se extendió desde el centro hasta el mar. Curiosamente la Plaza de la Virgen no se inundó, cosa que más adelante fue considerada milagrosa. Pero tampoco la calle del Micalet, la Plaza de la Reina ni el Palacio Arzobispal. La Valencia romana quedó intacta: la colina primera de la ciudad demostró que sin duda sus fundadores sabían dónde situarse. . .”

(“Hasta aquí llegó la riada” de Francisco Pérez Puche).

Antiguo cauce

En cuanto a las alturas alcanzadas durante la riada en algunos lugares de la ciudad, éstas fueron muy variadas como pueden observarse en las siguientes imágenes.

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Alturas alcanzadas en la riada de Valencia de 1957

Desde los 40 centímetros en la Avenida Reino de Valencia, pasando por los 80 centímetros en los Jardines del Real (Viveros), 2,25 metros en la Plaza de Tetuán, 2,70 metros en la Calle Pintor Sorolla, 3,20 metros en los Jardines del Parterre, 4 metros en la Calle de Las Rocas, hasta los 5,20 metros en la Calle Doctor Oloriz.

Tarjeta postal de la riada

Tarjeta postal de la riada

Las fuertes lluvias afectaron también a otras zonas de la provincia de Valencia. El barranco del Carraixet, con un cauce muy amplio cuando baja de la Sierra de Calderona y alcanza las tierras de llanura (casi 200 m de ancho entre Bétera y Moncada) también se desbordó y sus aguas se juntaron con las del Turia antes de llegar al mar, cerca de Alboraya.

Otro foco importante de precipitaciones fue la cuenca del Palancia, que alcanzó el récord histórico de 900 m³/s y se desbordó en Sagunto.

Valencia, que quedó totalmente incomunicada a excepción de una línea telefónica exterior a través de Castellón, con la cual se hicieron llegar los primeros informes a Madrid, sufrió cortes de luz y suministros de agua potable en casi toda la ciudad, además de cortes en carreteras, suspensión de los servicios de ferrocarriles y muchas actividades comerciales (talleres, negocios, kioscos, etcétera). 

Foto de unos trabajadores de la época después de la riada.

“. . .A las cuatro de la madrugada del 14 de octubre, el Turia había llegado a su caudal máximo de 2700 metros cúbicos por segundo. A partir de ese momento el nivel de las aguas descendió lentamente durante las siguientes dos horas. Sobre las seis se informaba que había bajado notablemente el nivel de la presa de Manises. El máximo, ocho metros sobre el caudal normal, se había reducido a cuatro a las seis de la madrugada del lunes 14 de octubre, cuando empezaba ya a amanecer. . .”

(“Hasta aquí llegó la riada” de Francisco Pérez Puche).

Lo peor, sin embargo, estaba por llegar: la segunda avenida del Turia.

“. . .Hacia la una de la tarde del 14 de octubre de 1957, en Gobierno Civil y en el Ayuntamiento no había ninguna duda: una nueva inundación, mayor que la primera, se acercaba. A partir de mediodía la confirmaron todos los puntos de referencia a lo largo del río, desde Pedralba hasta Vilamarxant. El río iba mucho más alto que en la noche anterior, calculándose un caudal de 3500 metros cúbicos por segundo. La inundación tardó dos horas en recorrer esos últimos treinta kilómetros hasta el mar. Sobre las dos de la tarde comenzó la segunda inundación, que pronto alcanzó 1.90 metros de altura en la calle Blanquerías. A las dos y media de la tarde gran parte del ensanche volvía a estar inundada. Y poco después comenzó a diluviar como pocas veces había sido visto. Más de cien litros por metro cuadrado en apenas media hora. Según se cuenta, llovió con furia y el agua no permitía ver una fachada desde la fachada contraria. A las tres y media de la tarde el rio alcanzó su máxima amplitud inundando de nuevo barrios enteros. Una parte de los muertos los había causado la primera avenida, pero la segunda hizo el mayor daño, alcanzando una altura metro y medio superior a la de la noche anterior. Ahora cedieron los cimientos y cayeron casas y puentes. Los únicos que resistieron fueron los cinco puentes clásicos. Se calcula que el caudal del Turia sumado al del Carraixet superó los 6000 metros cúbicos por segundo. La zona inundada alcanzó las 2200 hectáreas. A las siete de la tarde el agua por fin bajó, dejando tras de sí muertos, destrucción y montañas de barro. . .”

(“Hasta aquí llegó la riada” de Francisco Pérez Puche).

Después de todo aquello, y hasta el día 18, Valencia se echo a la calle para “inundarse de solidaridad” y ayudar a reconstruir la ciudad, hasta que llegó el ejercito, el cual se encargó organizar la ciudad, garantizar la seguridad ante el incierto, los repartos de comida, el inicio de la reconstrucción de puentes y de calles, y, sobre todo, la retirada de más de un millón de toneladas de fango. 

 

Foto de portada: Vista del río Turia a su paso por Valencia durante el día 15 de octubre de 1957. Foto realizada por autor desconocido, probablemente desde la finca Ferca, esquina Paseo de la Pechina con Gran Vía Fernando el Católico. Escaneado por Talayuelo. Autor de la fotografía desconocido (modificada, la original aquí).

 

Fuentes:

  • Ateneo Mercantil de Valencia, ACTUALIZACIÓN DEL PLAN SUR DE VALENCIA ESTUDIO INFORMATIVO ACERCA DE LOS RIESGOS DE QUE VALENCIA EXPERIMENTE UNA NUEVA INUNDACIÓN CATASTRÓFICA ATENEO MERCANTIL DE VALENCIA – Grupo de Análisis “Impulso a Valencia” –  2014.
  • Plan Sur, bajo Licencia Creative Commons Atribución Compartir Igual 3.0.
  • HASTA AQUI LLEGO LA RIADA: VALENCIA Y EL TURIA (EN PAPEL), ISBN 9788484842309, autor: FRANCISCO PEREZ PUCHE , AJUNTAMENT DE VALENCIA, 2007

 

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